Análisis Shelly Flood Gen4: pruebo el nuevo sensor de fugas, Wi-Fi Matter y Zigbee
Actualización de septiembre de 2026
Publiqué este análisis el 27/10/2025 y lo he revisado el 23/09/2026, porque en este tiempo han cambiado varias cosas. Las más importantes:
- Zigbee y Matter: en mi unidad ya funcionan a la vez, y Zigbee solo se activa desde la web del dispositivo, no desde la app.
- Batería: casi un año después, está al 48 %.
- Firmware: Shelly ha publicado la 1.7.5 (marzo de 2026) y la 2.0 (julio de 2026), con cambios en el aprovisionamiento y la seguridad. La última versión es la 2.0.1.
- Precio: 34,90 € en la tienda oficial europea. El Sonoff SNZB-05P ya se encuentra por 10-17 €.
El Shelly Flood Gen4 me llamó la atención desde el primer momento por un detalle: en vez de conformarse con los dos contactos de siempre en la base, trae un cable detector de 2 metros. Eso permite vigilar bastante más superficie, algo que se agradece alrededor de una lavadora, bajo el fregadero o en cualquier sitio donde el agua pueda aparecer lejos del sensor. Y además junta en un solo aparato Wi-Fi, Matter sobre Wi-Fi, Zigbee y Bluetooth, algo que no se ve mucho en esta categoría.
No es que me hiciera falta otro sensor de agua, porque ya tenía el Aqara SJCGQ11LM y el SONOFF SNZB-05P . Pero prometía algo distinto, más superficie de detección gracias al cable y varias formas de integrarlo en Home Assistant, y quería comprobar si eso se notaba de verdad. Lo probé varias semanas en situaciones reales, entre la lavadora, el fregadero y el patio con lluvia, y ahora, con casi un año de uso, puedo contarte también cómo ha aguantado la batería y qué ha cambiado con los firmwares.

Lo esencial antes de empezar
El Shelly Flood Gen4 es un sensor de fugas de agua a pilas (cuatro AA) con un cable detector de 2 metros, ampliable hasta 150, y sirena integrada. Se conecta por Wi-Fi, Matter sobre Wi-Fi, Zigbee o Bluetooth, y tiene una web local propia, así que no depende obligatoriamente de la nube de Shelly. Tiene sentido si quieres cubrir más superficie que con un sensor de contactos, y sobre todo si usas Home Assistant y te gusta elegir cómo integrar cada dispositivo.
Lo mejor: el cable incluido, la sirena y la flexibilidad de conexión. Lo peor: no te avisa con la primera llovizna, el cable es rígido, el emparejamiento me dio algo de guerra y el precio queda por encima de sensores más sencillos como el Sonoff. En conjunto me sigue pareciendo una buena opción si necesitas justo lo que ofrece, y a lo largo del análisis te lo cuento con detalle.
Ficha técnica y características
Características del producto
Unboxing y primeras impresiones
Dentro de la caja viene todo lo necesario: el Shelly Flood Gen4, el cable detector de 2 metros, un extensor, el manual, una pegatina adhesiva para fijarlo y tornillos con tacos.
El cuerpo está bien rematado y en mano transmite una sensación correcta. Eso sí, hay un detalle importante: solo tiene protección IP44, así que lo recomendable es no mojar el cuerpo principal y dejar que sea el cable el que quede expuesto en la zona donde quieres detectar la fuga.
En cuanto a compatibilidad, Shelly lo anuncia como certificado Matter y lo lista para Google Home, Alexa, Apple Home, SmartThings y Home Assistant. Suena muy bien, pero luego hay que ver qué expone de verdad en cada integración, y de eso hablo más abajo.
Instalación: Matter, app Shelly y el “plan B”
Aquí el sensor te da bastante libertad, aunque a mí el alta no me salió a la primera por todas las vías.
Empecé por Matter y, al primer intento, no conectó. Después de hacer un reset ya pude añadirlo sin problema en Google Home. Al ser Matter sobre Wi-Fi no necesitas pasar por la nube de Shelly, lo que es un punto a favor si prefieres una integración más directa.
Luego lo añadí a la app Shelly Smart Control, aunque no es obligatorio. Por Bluetooth no hubo manera en mis pruebas, así que tiré de Wi-Fi, y ahí sí: lo encontró en la red y se conectó a la primera.
Si el alta se complica, tienes un plan B muy útil. El Flood Gen4 puede crear su propio punto de acceso, te conectas directamente a él, metes el SSID y la contraseña de tu Wi-Fi y lo dejas listo desde ahí, sin depender tanto de la app.
Eso sí, ten en cuenta un cambio del firmware 1.7.5 (marzo de 2026): según el anuncio de Shelly, el dispositivo desactiva solo el punto de acceso abierto y el BLE RPC cuando termina el aprovisionamiento. Tras un reset de fábrica, el punto de acceso vuelve a estar disponible.
La app y sus opciones de configuración
En la pantalla principal de la app ves el estado (seco o mojado) y el nivel de batería, y desde ahí puedes cambiar el nombre del dispositivo. Las notificaciones y el registro de actividad cumplen, pero el histórico de la versión gratuita se queda corto: en mis pruebas enseñaba unos cinco eventos, y si pagas llegas a unos cien. Es justo el tipo de limitación que hace más interesante llevarse el histórico a Home Assistant.

En la configuración puedes elegir entre modo lluvia, que no activa la sirena y solo te avisa en el móvil, y modo inundación, con tres perfiles de alarma. Según Shelly, con Intenso el zumbador suena 10 minutos y después 1 minuto cada 5; con Normal, 5 minutos y luego 1 minuto cada 30; y con Económico no suena, lo que tiene sentido para una segunda vivienda o para cuando vas a estar fuera mucho tiempo.
También puedes ajustar el tiempo de espera entre que detecta el agua y te avisa (Shelly lo llama «State hold time»: de 0 a 60 segundos y a cero por defecto). Viene bien para evitar falsas alarmas por condensación en sitios muy húmedos.

En el apartado de red puedes guardar dos redes Wi-Fi, activar el punto de acceso, activar o desactivar la nube, encender o apagar el Bluetooth y habilitar MQTT si quieres usarlo con Home Assistant sin depender de la nube. La notificación por si el dispositivo se queda sin conexión es de pago, y hay además notas del dispositivo y opciones para compartirlo. Todo esto lo puedes hacer también entrando en la web del propio dispositivo, así que la app no es imprescindible. Ten en cuenta también que Zigbee no aparece en la app, solo se puede activar desde esa web.
Integración con Home Assistant: Matter, Wi-Fi/MQTT y Zigbee
En Home Assistant hay varias formas de integrarlo y no todas dan lo mismo.
Con Matter, el teléfono lo detecta rápido, o lo puedes añadir a mano si ya lo tienes en Google Home o Alexa. Una vez dentro expone el estado húmedo o seco. También aparece un botón para identificar el dispositivo, pero en mis pruebas no hacía nada al pulsarlo.
Con la integración de Shelly por Wi-Fi, Home Assistant lo detectó solo en la red, y aquí la cosa mejora bastante: además de húmedo o seco, aparecían la batería, el estado del cable, si estaba en mute y la versión de firmware. Para mi uso, esta vía me dio más juego que Matter, aunque la configuración avanzada sigue haciéndose desde la app o desde la web del dispositivo.

En Zigbee, con Zigbee2MQTT, entró en modo emparejamiento con tres pulsaciones y, en mi caso, necesitó dos intentos hasta enlazar bien con el coordinador. Esto ha cambiado con los firmwares nuevos: ahora Zigbee se activa desde la web del dispositivo (entrando por su IP) y no desde la app.
Lo más curioso es que, en mi unidad, Zigbee y Matter ya funcionan a la vez. Antes tenías que elegir, había que instalar un firmware para funcionar por Zigbee, y otro para usarlo por Matter.
En Zigbee expone el estado húmedo o seco y la batería, y según la integración también verás la calidad de enlace. Probablemente sea el modo con el que me quede, porque no soy muy amigo de sumar más dispositivos Wi-Fi de los necesarios.
Pruebas reales: dónde destaca de verdad y dónde no
Aquí es donde se nota si el cable aporta algo o es puro marketing. En fugas reales me ha parecido muy bueno: no salta con una gota aislada, pero cuando hay agua de verdad el aviso llega en unos cinco segundos desde que el cable se moja. Tiene lógica, porque según Shelly el sensor comprueba el estado cada 5 segundos para ahorrar batería. Para una fuga bajo la lavadora, el fregadero o un charco en el suelo, es una respuesta rápida y útil.

En lluvia la cosa cambia. Si lo que quieres es que te avise con la primera llovizna, este no es el sensor: necesita que el cable se moje bien para empezar a detectar. A cambio se seca rápido (menos de cinco minutos en mis pruebas) y queda listo para lanzar un nuevo aviso. Mi sensor RB-SRAIN01 avisa antes con unas pocas gotas, pero tarda más en secarse y hasta que no vuelve a seco no genera un nuevo evento.
Otro punto a favor es la sirena. Medí unos 83 dB aproximadamente y, al menos en interior, se escucha sin problema. No solo avisa al móvil: también te ayuda a localizar rápido de dónde viene la fuga.
Batería: 48 % tras casi un año
En batería usa cuatro pilas AA. A las dos semanas de pruebas estaban al 93 %, y hoy, casi un año después, marcan el 48 %. Son unos 45 puntos en menos de doce meses, más o menos 4 al mes, y a ese ritmo la autonomía total rondaría los dos años, que es justo lo que anuncia Shelly.
Avisos al mojarse y al volver a seco: más útil de lo que parece
Una cosa que me ha gustado es que no solo avisa cuando detecta agua, sino también cuando vuelve a seco. Eso le da un uso extra: sabes no solo que hubo una fuga o una entrada de agua, sino también cuándo ha desaparecido. No llega al nivel de una sonda dedicada como la ONENUO 898GT, porque tarda algo más en secarse, pero para ciertos usos puede servir como una sonda sencilla.

Dónde colocarlo y cómo aprovechar mejor el cable
El cable es rígido y no siempre queda del todo plano, así que conviene pensar bien el recorrido antes de fijarlo. Yo lo he probado rodeando la lavadora, detrás del lavabo y del váter en el baño, y también en el patio como sensor de lluvia aprovechando estos días de agua. En la cocina tiene mucho sentido bajo el fregadero, estirando el cable hasta la lavadora o el lavavajillas.
Los 2 metros incluidos dan bastante juego, y si se quedan cortos puedes ampliarlo hasta 150 metros con cables adicionales, que Shelly vende a 7,90 € cada uno. Ahí es donde este modelo marca la diferencia frente a los sensores de contacto simple: no detecta un punto, sino un recorrido entero.

Para lo de la rigidez, Shelly vende un pack de 10 soportes por 2,90 € que sirve para mantener el cable recto y fijado a una superficie plana.
Y recuerda que el cuerpo es IP44, así que no debe recibir lluvia directa. Ponlo resguardado, bajo un alero o un toldo, y deja fuera solo el cable.
Frente a Aqara y Sonoff
Sigo pensando que la sirena integrada es una ventaja: las fichas de Aqara y Sonoff que he revisado hablan de alarmas a través del hub o del móvil, no de un zumbador propio en el sensor. Lo de la mayor superficie de detección ya no es exclusivo, porque Sonoff vende el cable como accesorio (el kit SNZB-05P + WLDC200). Lo que distingue al Flood Gen4 es que el cable ya viene incluido y que suma zumbador, Wi-Fi y Matter en el mismo aparato.
Si solo quieres un sensor básico que avise cuando hay agua, el Sonoff y el Aqara siguen teniendo sentido. El Flood Gen4 compensa cuando quieres cubrir más superficie con el cable ya incluido y tener varias opciones de integración.
Precio y disponibilidad
Puedes comprarlo en la tienda oficial de Shelly y en Amazon. En Amazon en estos momentos está a 31.99, aunque como con cualquier producto el precio puede variar según ofertas.

Sensor de inundación para detectar fugas de agua y recibir avisos en el móvil.
Conclusión
Veredicto tras casi un año de uso
Después de probarlo varias semanas y de tenerlo casi un año en marcha, el Shelly Flood Gen4 me sigue pareciendo un sensor muy interesante si buscas algo más completo que un detector de agua tradicional. El cable de 2 metros marca una diferencia clara frente a los sensores de contacto simple, porque te permite cubrir perímetros enteros alrededor de una lavadora o un fregadero, o zonas donde una fuga podría empezar lejos del dispositivo. Y la sirena integrada ayuda mucho a localizar el origen del problema.
En conectividad, poder usar Matter, Shelly por Wi-Fi/MQTT o Zigbee lo hace muy flexible para integrarlo en Home Assistant o en otros ecosistemas, y con las actualizaciones de firmware, Zigbee y Matter conviven en mi unidad. Para quien valora el control local, es un punto fuerte claro.
Eso sí, también tiene sus límites. No es el sensor que buscas si quieres detectar las primeras gotas de lluvia, porque necesita que el cable se moje bien. El cable es rígido, lo que condiciona la instalación, y el precio queda por encima de alternativas más simples como el Sonoff.
Si priorizas una detección fiable de fugas, mucha cobertura gracias al cable y varias formas de integración, el Flood Gen4 tiene sentido. Si solo necesitas un sensor básico y quieres gastar lo mínimo, hay opciones más sencillas que siguen cumpliendo.
✅ Pros
- ✅Conectividad flexible: Wi-Fi, Matter sobre Wi-Fi y Zigbee.
- ✅Cable detector de 2 m incluido, ampliable hasta 150 m.
- ✅Detección rápida en fugas: aviso en unos 5 s desde que el cable se moja.
- ✅Alarma sonora de unos 83 dB para localizar la fuga.
- ✅Funciona sin nube: Matter, Wi-Fi y Zigbee.
- ✅Modos dedicados: lluvia (sin sirena) e inundación (Intenso, Normal, Económico), con tiempo de espera ajustable.
- ✅Avisos de estado al mojarse y al volver a seco.
- ✅Batería acorde a lo anunciado: 48 % tras casi un año.
❌ Contras
- ❌No sirve para “primera llovizna”: necesita el cable bien mojado.
- ❌Cable rígido: cuesta dejarlo totalmente pegado al suelo.
- ❌Emparejamiento irregular: Bluetooth no entró, Zigbee necesitó dos intentos y Matter pidió reset.
- ❌Histórico corto en la app gratuita (~5 eventos) y algunas funciones de pago, como el aviso sin conexión.
- ❌Cuerpo IP44: mejor no mojar el dispositivo; usa el cable en zonas expuestas.
- ❌Precio por encima de las alternativas: ~35 € frente a 10-17 € del Sonoff y unos 20 € del Aqara.
Preguntas frecuentes sobre el Shelly Flood Gen4
¿El Shelly Flood Gen4 necesita nube para funcionar?
No. Puedes usarlo por Matter sobre Wi-Fi sin pasar por la nube de Shelly, o integrarlo en Home Assistant por MQTT o por Zigbee. La app y la nube solo hacen falta para las notificaciones y para funciones como el histórico ampliado.
¿Sirve como sensor de lluvia?
Sí, tiene un modo lluvia que avisa sin activar la sirena. Ahora bien, no detecta la primera llovizna: necesita que el cable se moje bien. El cuerpo del sensor es IP44, así que colócalo resguardado y deja fuera solo el cable.
¿Hace ruido por sí mismo o solo avisa al móvil?
Tiene sirena integrada, que medí en unos 83 dB. En modo lluvia no suena, y con el perfil Económico el zumbador queda desactivado.
¿Cuánto dura la batería?
Shelly anuncia unos dos años con cuatro pilas AA. En mi unidad estaban al 93 % a las dos semanas y al 48 % casi un año después.
¿Puedo alargar el cable?
Sí, hasta 150 metros con cables adicionales, que Shelly vende por separado.
¿Es compatible con Home Assistant?
Sí, y de varias formas: por Matter, con la integración de Shelly por Wi-Fi o MQTT, o por Zigbee con Zigbee2MQTT. En mi caso, la integración de Shelly por Wi-Fi fue la que más entidades expuso: batería, estado del cable, mute y versión de firmware.
¿Se puede mojar el sensor?
El cuerpo del sensor tiene protección IP44, así que no conviene mojarlo. Es el cable el que debe quedar expuesto en la zona donde quieres detectar el agua. Si lo usas en el exterior, colócalo resguardado, bajo un alero o un toldo.
¿Cómo se activa Zigbee en el Shelly Flood Gen4?
Zigbee no se puede activar desde la app de Shelly. Hay que entrar en la interfaz web del dispositivo, escribiendo su IP en el navegador, y activarlo desde ahí. Después ya puedes emparejarlo con tu coordinador, por ejemplo con Zigbee2MQTT.
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