Suelo probar rastreadores compatibles con Android y compararlos entre sí para ver cuáles merecen realmente la pena. En esta ocasión le ha tocado el turno al Xiaomi Tag, uno de los primeros que pude comprar cuando empezó a aparecer, así que después de tres semanas usándolo ya tengo una idea bastante clara de lo que ofrece y de dónde encaja mejor.

Estamos ante un localizador pensado para la red Buscar de Google, y de Apple. Eso sí, no puede estar en las dos a la vez: hay que elegir una, y si más adelante quieres cambiar de ecosistema toca resetearlo y volver a configurarlo. En mi caso lo he probado en Android con un Xiaomi 13T Pro, comparándolo directamente con otros modelos que ya han pasado por el banco de pruebas, como el Chipolo Pop, el Chipolo Card, el Pebblebee Clip y el Motorola Moto Tag.
En este análisis voy a centrarme en lo que de verdad importa en un producto así: cómo se instala, qué tal se comporta en situaciones reales, cómo responde en lugares con poco movimiento, qué alcance ofrece para empezar la búsqueda, qué tal suena cuando toca localizarlo cerca y qué diferencias reales hay frente al Chipolo Pop, que ahora mismo es uno de sus rivales más claros.
Unboxing y diseño
La caja no tiene misterio. Dentro solo vienen el Xiaomi Tag y el manual. Nada más.

Lo primero que me llamó la atención al sacarlo es que ya viene con el hueco integrado para meter directamente la anilla de las llaves. Esto, que parece una tontería, me parece práctico, porque no obliga a usar accesorios raros ni fundas para poder llevarlo encima. Eso sí, el hueco es bastante justo. Si usas una argolla algo más gruesa, entra, pero queda apretada. En este punto el Chipolo Pop está mejor resuelto.
A simple vista transmite buena sensación de calidad. El acabado me ha parecido correcto y el diseño, personalmente, me gusta más que el de los típicos rastreadores redondos. Además, es ligeramente más fino que el Chipolo Pop. La parte menos buena es que, al menos por ahora, solo lo he visto en blanco. Eso significa que la suciedad se va a notar antes y que, si compras varios, no vas a poder diferenciarlos por color como sí pasa con el Chipolo, que está disponible en varios acabados.
Para acceder a la batería lleva una pequeña muesca en la parte superior. Haciendo palanca se abre sin problema y dentro encontramos la pila CR2032, que además viene incluida. En este sentido no me ha parecido complicado ni incómodo.
Instalación y funciones disponibles
La instalación es muy sencilla. Quitas el plástico de la pila y el móvil lo detecta automáticamente. A partir de ahí solo hay que añadirlo y renombrarlo como quieras. Es uno de esos dispositivos que se configuran rápido y sin complicaciones.

Donde sí echo en falta algo más de trabajo por parte de Xiaomi es en la parte de software. No hay aplicación propia, y eso limita bastante las funciones disponibles frente a otros modelos. Por ejemplo, aquí no tenemos opciones como actualizar firmware desde una app dedicada, recibir avisos si te dejas atrás el rastreador, usar el botón del dispositivo para encontrar el móvil o aprovechar funciones extra como hacer selfies a distancia, algo que sí ofrece Chipolo.
También conviene dejar clara una cosa importante: este tipo de producto está pensado para encontrar objetos perdidos, no para rastrear personas. Si se lo colocas a alguien y su móvil detecta que un rastreador le está siguiendo, aparecerá un aviso indicando que lleva uno encima. Esto forma parte del funcionamiento normal de la red, tanto en Google como en Apple.
Otra función útil es la de compartir la ubicación. Puedes enviar el acceso a otra persona para que también vea dónde está el rastreador. En mi caso, por ejemplo, lo comparto con mi pareja, y me parece una opción interesante para objetos de uso común.
En cuanto a la batería, Xiaomi habla de una duración de aproximadamente un año. Lógicamente, en tres semanas no me da tiempo a confirmar un dato así, pero sí puedo decir que utiliza una CR2032, que es una pila fácil de encontrar y sustituir. Más adelante tocará comprobar si esa autonomía se acerca o no a la realidad.

Como comentaba antes, este modelo puede funcionar tanto en la red de Google como en la de Apple, pero no en las dos al mismo tiempo. Si quieres cambiarlo de una a otra, toca hacer reset y volver a instalarlo desde cero.
Pruebas reales con el Xiaomi Tag
Como suelo hacer siempre con este tipo de dispositivos, lo he probado en varios escenarios para ver cómo responde en situaciones de verdad y no quedarme solo con la teoría. La primera prueba fue dejarlo en la moto, dentro del garaje. Me interesa mucho ese escenario porque allí hay poco movimiento y es una buena forma de comprobar qué tal trabaja cuando no tiene tanta gente alrededor. El móvil que he usado para todas las pruebas ha sido un Xiaomi 13T Pro, que no tiene UWB, así que en este caso la ausencia de esa tecnología en el Xiaomi Tag no me condiciona especialmente.
Después lo llevé a lugares con bastante paso de gente para ver cómo se comporta en un entorno donde la red Buscar de Google debería trabajar mejor. Y por último hice pruebas de búsqueda cercana, que al final son las que más se notan en el día a día cuando sabes que el objeto está cerca pero no tienes claro dónde.
En el garaje, en ruta y en un concierto
En el garaje decidí dejar el Xiaomi Tag junto al Chipolo Card, el Chipolo Pop y el Pebblebee Clip para ver cómo se iban actualizando. Aquí el resultado me sorprendió bastante. No llega al nivel del Chipolo Card, que sigue siendo el que mejor se comporta en esta prueba y el que más se actualiza, pero justo detrás quedaría el Xiaomi Tag, con el Chipolo Pop muy cerca. El funcionamiento me ha parecido realmente bueno. El que sí se quedó claramente atrás fue el Pebblebee Clip, que podía pasar hasta un día entero sin recibir actualizaciones. De hecho, después de esta prueba ya tengo bastante claro que cuando termine la review el Xiaomi Tag se va a quedar en la moto.
La siguiente prueba fue en una ruta senderista. Éramos un grupo grande y eso ayudaba a que la ubicación se actualizara con bastante frecuencia. En ese escenario no noté apenas diferencia entre el Xiaomi Tag y el Chipolo Pop.

Más adelante fui a un concierto de Acetre en Badajoz y aproveché también para seguir observando el comportamiento del rastreador. Aquí, como era de esperar al tratarse de un entorno lleno de gente, el resultado fue bueno, con actualizaciones constantes que se movían entre los 3 y los 10 minutos. En esta situación tampoco vi diferencias claras frente al Chipolo Pop ni frente al Chipolo Card. También llevaba el Motorola Moto Tag y tuvo un comportamiento muy parecido.
Búsqueda cercana y potencia de sonido
La otra prueba importante era ver cómo se comporta a corta distancia. Para ello dejé a mi pareja con el Xiaomi Tag y me fui alejando en línea recta. Lo repetí varias veces y me dio una media de 65 metros, que me parece un dato bastante bueno para empezar la búsqueda. Como referencia, el Chipolo Pop en el análisis anterior me dio una media de 55 metros. Para medirlo utilicé una app de distancia, así que conviene tener en cuenta que hablamos de una cifra aproximada.

Dentro de casa la historia cambia bastante, como suele pasar con este tipo de dispositivos. Aquí la distancia real se quedó en torno a unos 10 metros. En ese contexto el sonido juega un papel importante, y en mis pruebas el Xiaomi Tag dio 86,9 dB, frente a los 92 dB del Chipolo Pop y los 85 dB del Chipolo Card. Eso lo deja, al menos en mis pruebas, como el segundo más potente en sonido, y en funcionamiento de distancia interior, muy similar.
La diferencia se nota en situaciones reales. Por ejemplo, si metes ambos debajo de un cojín, el Chipolo Pop sigue teniendo ventaja y se oye mejor, así que encontrarlo resulta algo más fácil. Aun así, el Xiaomi Tag no queda mal parado y el sonido ayuda bastante cuando ya sabes que está cerca.
Otro detalle interesante es el NFC. En la red de Google, si alguien lo escanea, lo que aparece básicamente es información para desactivarlo si no es suyo, pero no ofrece una opción clara para contactar con el propietario. Personalmente, me parece una decisión poco útil, porque precisamente una de las cosas que más sentido tendría aquí sería facilitar la devolución del objeto.

Xiaomi Tag o Chipolo Pop
Aquí hay varios factores a tener en cuenta. El primero es el precio, y en ese apartado el Xiaomi Tag gana claramente. En la tienda oficial ronda los 14,99 euros más gastos de envío y en Amazon lo he visto por 17,99 euros, mientras que el Chipolo Pop se mueve aproximadamente en los 35 euros.
En funcionamiento general, la experiencia me ha parecido bastante similar. En la prueba del garaje el Xiaomi estuvo ligeramente por encima, y en la prueba de corta distancia sacó unos 10 metros más de media, aunque tampoco es una diferencia enorme. A eso hay que sumar su resistencia al agua y al polvo, porque aquí Xiaomi apuesta por certificación IP67 frente a la IP55 del Chipolo Pop.
El Chipolo, eso sí, tiene varios puntos importantes a favor. El primero es el sonido, que es más potente y facilita más la búsqueda cercana. El segundo, y probablemente el más importante, es que cuenta con aplicación propia. Gracias a ella no solo puedes actualizar el firmware, sino también activar avisos si te lo dejas atrás, usarlo para buscar el teléfono o aprovechar otras funciones extra. Ahí es donde realmente marca diferencias. Además, el Chipolo Pop está disponible en seis colores, mientras que el Xiaomi Tag, al menos por ahora, solo lo he visto en blanco. Si compras varios, eso también puede influir.
Precio y dónde comprar
El Xiaomi Tag ya se puede comprar tanto en Amazon como en la tienda oficial de Xiaomi. Ahora mismo, su precio es de 17,99 euros en Amazon y de 14,99 euros en mi.com, pero en la tienda oficial hay que sumar 5 euros de gastos de envío.
Xiaomi Tag
Rastreador Bluetooth compatible con la red Buscar de Google y Apple, con resistencia IP67, batería CR2032 reemplazable, NFC y un diseño fino con hueco integrado para anilla.
Conclusión tras tres semanas de uso
Después de tres semanas usándolo, mi impresión es bastante clara. El Xiaomi Tag me ha parecido un rastreador sencillo, fácil de instalar y con un funcionamiento mejor de lo que esperaba dentro de la red Buscar de Google. En lugares con poco movimiento ha rendido bien, en entornos con mucha gente se ha comportado como cabía esperar y en búsqueda cercana tampoco me ha decepcionado, aunque aquí se nota que no tiene UWB, (de momento en android solo lo tiene el moto tag) y que el Chipolo Pop sigue siendo más completo.
Si buscas la opción más barata, quieres algo con buena resistencia al agua y al polvo y no te importa renunciar a funciones extra, yo apostaría por el Xiaomi Tag sin demasiadas dudas. En cambio, si eres de los que se dejan las llaves en cualquier parte, valoras mucho los avisos de olvido y quieres una experiencia más completa, el Chipolo Pop sigue siendo una opción más redonda aunque cueste bastante más.
En mi caso lo tengo bastante claro: el Xiaomi Tag se va a ir a la moto, porque en mis pruebas ha funcionado realmente bien para ese uso, mientras que el Chipolo Pop se va a quedar en mis llaves, porque para mí el aviso de dejarlo atrás sí es algo importante.
✅ Pros
- ✅Precio ajustado
- ✅Buen funcionamiento general en la red Buscar de Google
- ✅Resistencia IP67
- ✅Compatible con la red de Google y con la de Apple
- ✅Batería CR2032 reemplazable
- ✅Buen nivel de sonido para localizarlo cerca
- ✅Diseño fino y agradable
- ✅Hueco integrado para poner la anilla directamente
❌ Contras
- ❌No tiene UWB
- ❌No dispone de aplicación propia
- ❌Solo está disponible en color blanco
- ❌El hueco para la anilla es algo justo con argollas gruesas
- ❌El NFC no ofrece una opción clara para contactar con el propietario
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