Review Meross MS605: sensor de presencia Matter over Thread con IP67

Seguimos probando nuevos sensores de presencia para casa conectada y, esta vez, le ha tocado el turno al Meross MS605. Sobre el papel tiene argumentos para llamar la atención: funciona con batería, apuesta por Matter over Thread, integra radar mmWave, PIR y sensor de iluminación y además cuenta con protección IP67, algo poco habitual en este tipo de dispositivos y especialmente interesante para baños o zonas húmedas.

Sensor de presencia Meross MS605 Matter over Thread con IP67 colocado sobre un mueble en interior

Después de probarlo en mi habitación, el baño y el salón, mi impresión es bastante clara. El Meross MS605 tiene cosas que me han gustado, sobre todo su resistencia al agua, su formato compacto y la posibilidad de colocarlo con bastante libertad, pero también tiene un punto importante que conviene saber antes de comprarlo: no es un sensor para instalar, dejar la calibración automática y olvidarte de él. En mi caso, el resultado cambió bastante cuando lo ajusté manualmente, mientras que el sensor de iluminación no me ha dado la misma confianza por lo lento que responde.

Por especificaciones y planteamiento, este modelo viene a competir directamente con opciones como el Aqara FP300 y el SwitchBot Presence Sensor, dos sensores que ya he probado anteriormente y que me han dejado buenas sensaciones. La diferencia es que el Meross juega una carta muy concreta: ser un sensor de presencia Matter over Thread a batería, compacto y con IP67, algo que le da bastante sentido en estancias donde otros modelos no resultan tan cómodos o tan adecuados.

Así que en este análisis te voy a contar qué tal se comporta de verdad, cómo va en Home Assistant y Google Home, qué tal responde en uso diario y si realmente merece la pena frente a sus rivales más directos.

Qué trae la caja y primeras sensaciones

Nada más abrir la caja, el contenido es bastante sencillo. Nos encontramos con el propio sensor MS605, una pequeña uña para abrir el dispositivo, la batería CR123A, el manual y una pegatina con velcro para poder colocarlo fácilmente.

Contenido de la caja del Meross MS605 con sensor de presencia, batería CR123A, manual y adhesivo de montaje

El sensor es ligeramente más grande que el Meross MS600, que ya analicé anteriormente, aunque el diseño general sigue la misma idea. Tiene un soporte trasero que permite colocarlo apoyado, pegarlo a la pared con cierta inclinación o instalarlo incluso en techo o boca abajo. En ese sentido, me parece un formato bastante cómodo y más práctico que el del Aqara FP300, aunque personalmente sigo prefiriendo el planteamiento del SwitchBot Presence, que me resulta más cómodo por su sistema imantado y por la posibilidad de colocarlo tanto en la parte trasera como en la parte inferior.

Sensor de presencia Meross MS605 visto de perfil con soporte de montaje y botón superior de emparejamiento

El cuerpo es de plástico y en la parte superior encontramos el botón que utilizaremos para conectarlo y acceder a la configuración. Esto, que a simple vista parece un detalle menor, luego tiene bastante importancia en el uso diario, porque cada vez que quieras modificar algún ajuste importante tendrás que pulsarlo físicamente.

En cuanto a resistencia, aquí Meross juega una baza clara. De los tres sensores que he probado, este es el que mejor parado sale por protección frente a humedad y polvo. Tiene certificación IP67, por lo que queda bien sellado y resulta especialmente interesante para estancias como el baño. En este apartado supera al SwitchBot Presence, que cuenta con IP55, y también queda por delante del Aqara FP300, que al menos en su ficha no destaca una protección concreta de este tipo.

Instalación y puesta en marcha con Google Home

La instalación inicial se hace desde la aplicación de Meross. Basta con pulsar el botón superior para ponerlo en modo emparejamiento y, en ese momento, la app lo detecta automáticamente. A partir de ahí, el proceso es bastante simple y la propia aplicación te pide información básica sobre la habitación donde lo vas a instalar para realizar una calibración inicial según el tamaño del espacio.

Después toca añadirlo a la red Thread. En mi caso, lo hice a través de Google Home, ya que uso un Google Nest Hub de 2.ª generación como router Thread. El proceso aquí también es fácil: entras en Google Home, añades un nuevo dispositivo, introduces el código Matter y el sensor pasa a formar parte de la red sin demasiada historia.

Una vez agregado, puede exponer hasta tres zonas de ocupación y el sensor de iluminación, algo que resulta bastante útil para automatizaciones diferentes según la distancia o el área donde detecte presencia. No llega al nivel de mapeado de otros sensores más avanzados como el Aqara FP2, pero sí puede dar bastante juego en un uso doméstico real.

Configuración: tiene lo justo, pero hay un detalle que puede ser incómodo

El MS605 no es un sensor con una configuración exageradamente compleja, pero sí ofrece opciones suficientes para adaptarlo al espacio. El problema es que, para acceder a ciertos ajustes, hay que pulsar el botón físico de la parte superior. Si lo tienes instalado en una zona alta o de difícil acceso, esto puede acabar siendo un pequeño fastidio cada vez que quieras tocar algo.

Dentro de la configuración encontramos primero el modo de detección, donde podemos ver el estado del radar y del PIR, tanto en ausencia como en presencia. Después se puede elegir entre tres formas de funcionamiento: radar con asistencia PIR, donde el radar lleva el peso principal y el PIR ayuda a reducir falsas alarmas; PIR con asistencia de radar, donde el movimiento inicial activa la detección y el radar ayuda a mantener el estado de presencia cuando te quedas casi quieto; y solo radar.

Pantalla de la app de Meross con los modos de detección del MS605: radar con asistencia PIR, PIR con asistencia de radar y solo radar

Luego está el ajuste de alcance y sensibilidad, donde podemos seleccionar una distancia de 0 a 6 metros, dejar que el sistema haga un ajuste automático o configurar el comportamiento manualmente. En cuanto a sensibilidad, permite elegir entre personalizado, bajo, medio o alto.

La parte más importante de toda la configuración está en el ajuste del disparador inicial de presencia y el apartado de mantener presencia. Aquí es donde realmente se define cómo se comporta el sensor. Y aquí es también donde, al menos en mi experiencia, está la clave para que funcione bien. La calibración automática no me ha dado buen resultado, mientras que la configuración manual cambia por completo la experiencia.

Además de eso, también permite configurar las tres zonas, definir el tiempo de ausencia, con un mínimo de 10 segundos y un máximo de 1 hora, activar o desactivar zonas, identificar el sensor si tienes varios, configurar distancias y activar el modo no molestar para que no parpadee al detectar presencia.

Pantalla de configuración del Meross MS605 con ajuste de zonas de detección y duración de presencia y ausencia

Mis pruebas reales: habitación, baño y la famosa prueba del divorcio

Como hago siempre con este tipo de sensores, lo he probado en tres escenarios que suelen dejar bastante claras sus virtudes y sus limitaciones: la habitación donde trabajo, el baño y el salón, que ya sabes que es donde llega la famosa prueba del divorcio, porque ahí cualquier fallo lo acabas sufriendo tú… y quien viva contigo también.

En la habitación: en automático no me convenció nada

La primera prueba fue en mi habitación, colocándolo encima de mí, sobre el ordenador. Pensaba que iba a comportarse como otros sensores de presencia que he probado y que iba a mantener la luz encendida mientras estaba trabajando, pero no fue así. En automático me marcaba ausencia constantemente y tenía que estar moviéndome más de la cuenta para volver a encender la luz. Lo recalibré varias veces, pero seguía pasando.

Probé a cambiarlo de posición y lo llevé a la parte trasera, donde suelo poner otros sensores para comparar siempre en condiciones parecidas. Repetí el proceso, ajusté sensibilidad al máximo y seguía encontrándome el mismo problema. En ese momento empecé a pensar que o el sensor estaba defectuoso o, directamente, no valía gran cosa.

Pero la clave estaba en la configuración. Revisando bien los ajustes, da la sensación de que el modo automático es demasiado conservador, probablemente pensando en ahorrar batería. El problema es que en la práctica eso hace que falle más de la cuenta. Cuando entré en el modo personalizado y ajusté manualmente el disparador inicial y el mantenimiento de presencia, la cosa cambió bastante.

Pantalla de ajuste de alcance y sensibilidad del Meross MS605 con configuración manual del disparador y mantenimiento de presencia

Lo ideal aquí es hacerlo contigo dentro de la habitación, viendo hasta qué punto llega el sensor mientras estás quieto y ajustando la sensibilidad poco a poco hasta encontrar el umbral correcto. Lleva un rato, no voy a decir lo contrario, pero cuando le pillas el punto funciona mucho mejor. Además, tiene una ventaja clara: puedes ajustar el comportamiento a tu gusto para que no salte demasiado pronto o, al contrario, para que no se apague la luz cuando todavía sigues allí.

Una vez ajustado a mano, dejó de fallarme. Eso sí, la detección no me ha parecido de las más rápidas. A veces responde en un segundo y otras tarda algo más. No tengo claro hasta qué punto puede influir la red Thread, aunque el router Thread lo tengo en la habitación de al lado, así que en principio no debería venir por ahí.

En el baño: aquí es donde mejor encaja

El segundo lugar donde lo probé fue el baño y, de hecho, es donde lo voy a dejar finalmente. Lo puse en el mismo sitio donde había probado el SwitchBot Presence, encima del espejo. Volví a empezar con la configuración automática y el resultado fue el mismo: se apagaba la luz antes de tiempo. Otra vez tocó pasar al ajuste manual.

En cuanto fui afinando las barras de sensibilidad, el resultado mejoró mucho. En esta estancia me ha funcionado realmente bien y podía moverme por prácticamente cualquier parte del baño sin que se apagara la luz. El único punto donde noté cierta debilidad fue justo pegado al espejo, por ejemplo al maquillarse, donde parece que por la parte inferior no es tan sensible. Este detalle no me pasó con el SwitchBot, pero tampoco me parece un problema grave en el uso diario.

Y aquí es donde más sentido le veo a este sensor. Por tamaño, distancia, resistencia al agua y posibilidad de montaje, me parece una opción muy interesante para automatizar la luz del baño con sensor de presencia.

En el salón: cumple, pero se queda corto antes que sus rivales

La tercera prueba fue en el salón, colocándolo en el mismo punto donde tengo el Aqara FP2. Como ya me esperaba, en automático volvió a fallar en cuanto te quedabas quieto un poco más de la cuenta. Así que, de nuevo, tocó configurarlo manualmente.

Una vez ajustado, el funcionamiento fue correcto y dejó de apagarse la luz antes de tiempo. El problema aquí viene más por la distancia. Para un salón se queda algo corto y tienes que acercarte más al sensor para que actúe. Si soy sincero, esto también me ha pasado con el FP300 y con el SwitchBot Presence, pero con el Meross la sensación es que tarda un poco más en reaccionar y que necesitas colocarte algo más cerca para que salte.

Por eso, si alguien está buscando el mejor sensor de presencia para un salón grande, este no sería el primero que yo pondría sobre la mesa, tienes opciones como el Aqara FP2 o el Tuya ZY-M100, aunque en ese caso hablamos de sensores cableados.

El gran punto débil: el sensor de luminosidad

En presencia, una vez ajustado manualmente, el funcionamiento me ha parecido bastante bueno. El problema real lo he encontrado en el sensor de iluminación. Y aquí sí creo que hay que decirlo claro, porque puede marcar mucho la experiencia.

He visto que tarda bastante en responder. Puede quedarse durante un rato en un estado de alta o baja luminosidad y eso hace que una automatización por luz ambiente no funcione como debería. En la práctica, eso puede traducirse en que la luz no se encienda al entrar cuando hay poca luz o, justo al revés, que se encienda cuando realmente no hace falta.

Pantalla principal del Meross MS605 en la app con estado de ausencia, nivel de iluminación en lux y duración de ausencia detectada

Lo peor es que no estamos hablando de unos segundos. En mis pruebas, en ocasiones podía tardar entre 3 y 4 minutos en actualizarse. Si lo vas a usar en una estancia donde pasas a menudo y quieres automatizaciones que dependan de la iluminación, este retraso puede ser bastante molesto. Por eso, si compras este sensor, yo tendría muy claro que lo importante aquí es la detección de presencia. La luz ambiente, al menos en mi caso, no me ha dado la misma confianza.

Cómo funciona en Home Assistant

En Home Assistant funciona bien a través de Matter. Una vez añadido, expone la iluminación, las zonas que tengas creadas, entre una y tres, y también el estado de la batería. La respuesta general me ha parecido buena, aunque a veces puede tardar un poco más, algo que quizá tenga algo que ver con la red Thread.

Panel del Meross MS605 en Home Assistant con iluminancia, tres zonas de ocupación, nivel de batería y registro de actividad Matter

Lo que no puedes hacer desde Home Assistant es ajustar la sensibilidad o los parámetros finos del sensor. Para eso tienes que seguir pasando por la aplicación de Meross. Así que, si tu idea es dejar todo el ajuste hecho directamente desde Home Assistant, aquí no vas a tener esa libertad.

Qué tal va en Google Home y qué pasa con Alexa

En Google Home, teniendo un router Thread como el Nest Hub de 2.ª generación, el sensor funciona sin problema. Puede exponer hasta tres zonas de ocupación y también el sensor de iluminación, así que se puede integrar bastante bien dentro del ecosistema de Google.

En Alexa no lo he podido probar directamente porque no dispongo de este ecosistema, pero, según indica la marca, hay un detalle importante: no expone el sensor de iluminación. Es algo que conviene tener en cuenta si alguien piensa usarlo ahí.

Panel del Meross MS605 en Google Home con estado de ocupación, nivel de iluminación en lux y batería al 100 %

Aqara FP300, SwitchBot Presence o Meross MS605

Aquí hay que separar bien perfiles, porque aunque los tres juegan en una categoría parecida, no los veo iguales.

El Aqara FP300 es más caro, suele rondar los 49 euros y además no siempre es fácil de encontrar. A cambio, ofrece más opciones. Es compatible con Zigbee y Thread, muestra iluminación, temperatura y humedad y eso le da bastante más juego en automatizaciones. También tiene una autonomía de batería de hasta 3 años en Zigbee y hasta 2 años en Thread. Si buscas algo más completo para Home Assistant, para mí sigue siendo el más redondo de los tres.

El SwitchBot Presence se puede encontrar alrededor de los 30 euros. Funciona por Bluetooth y, en mi caso, tanto la presencia como la iluminación sí funcionan en Home Assistant sin necesidad de hub. El problema aparece cuando lo instalas lejos del equipo donde tienes Home Assistant o en una zona con cobertura Bluetooth floja. Ahí la conexión puede resentirse, y en esos casos puede tener sentido tirar de un hub de SwitchBot o de alguna solución para mejorar cobertura. Según la marca, la batería puede durar hasta 2 años.

El Meross MS605 también ronda los 30 euros y tiene un argumento muy claro frente a los otros dos: su resistencia IP67. Por eso me parece especialmente interesante para el baño o para lugares donde la humedad pueda ser un factor a tener en cuenta. Si no necesitas apoyarte demasiado en el sensor de iluminación, puede ser perfectamente usable. Eso sí, no hay que olvidar que para aprovecharlo necesitas un Thread Border Router.

Comparativa: Aqara FP300 vs SwitchBot Presence vs Meross MS605

Atributo Aqara FP300 SwitchBot Presence Meross MS605
Conectividad Zigbee = Thread Bluetooth Matter over Thread
Protección Sin IP indicada en ficha oficial IP55 IP67
Sensores Presencia = luz = temperatura = humedad Radar mmWave = PIR = luz Radar mmWave = PIR = luz
Alcance Hasta 6 m Hasta 8 m en movimiento = hasta 5 m en presencia Movimiento hasta 6 m = presencia hasta 4 m
Integración con Home Assistant Muy buena, sobre todo en Zigbee Funciona por Bluetooth sin hub Funciona vía Matter = ajustes en la app
Autonomía (marca) Hasta 3 años en Zigbee = hasta 2 años en Thread Hasta 2 años Hasta 3 años
Mejor uso según mis pruebas Home Assistant = automatizaciones más completas Habitaciones pequeñas o medias Zonas pequeñas, medianas, baños y zonas húmedas

Mi conclusión tras probar el Meross MS605

Si estás buscando un sensor de presencia sin cables para colocar en casi cualquier estancia, el Meross MS605 tiene sentido, pero con un matiz importante: no es un sensor para instalar, darle a calibración automática y olvidarte. Si lo usas así, al menos en mis pruebas, te vas a llevar una decepción.

Este sensor hay que configurarlo manualmente para que rinda realmente bien. Al principio puede resultar algo pesado, pero una vez le pillas el punto deja mejores sensaciones y funciona de forma bastante correcta. El gran punto débil, al menos para mí, sigue siendo el sensor de iluminación, que responde demasiado lento, y esto puede ser un problema para las automatizaciones.

Si no necesitas usar la luz ambiente como condición principal o lo vas a colocar en una estancia de poco paso, no me parece una mala compra. De hecho, en mi caso se va a quedar en el baño, que es justo donde más sentido le veo por resistencia a la humedad y por tipo de uso.

Si tuviera que elegir pensando en Home Assistant, seguiría recomendando antes el Aqara FP300, porque me parece más completo y, además, en Zigbee ofrece bastante juego de configuración. Si quieres gastar menos y te encaja el Bluetooth, el SwitchBot Presence también me parece una opción muy interesante, siempre teniendo en cuenta la distancia. Y si lo que buscas es un sensor de presencia Matter over Thread para baño, compacto, a pilas y con buena resistencia al agua, el Meross MS605 tiene argumentos para ser una compra bastante lógica.

Precio y dónde comprar

En estos momentos puedes comprar el Meross MS605 por 29,99 € en la tienda oficial y por 35,19 € en AliExpress. De momento no aparece disponible en Amazon.

Puntuación final
Meross MS605
3,5 / 5

✅ Pros

  • Funciona sin cables y con batería, así que puedes colocarlo con bastante libertad
  • Integra radar mmWave, PIR y sensor de iluminación en un formato compacto
  • Tiene protección IP67, algo muy interesante para baño o zonas húmedas
  • Puede exponer hasta 3 zonas de ocupación para automatizaciones distintas
  • Una vez ajustado manualmente, la detección de presencia funciona bastante bien
  • Se integra bien en Home Assistant mediante Matter y también en Google Home con Thread
  • El soporte permite colocarlo en pared, techo o sobre una superficie

❌ Contras

  • La calibración automática no me ha dado buen resultado en las pruebas
  • El sensor de iluminación tarda demasiado en actualizarse
  • No es un sensor para instalar y olvidarte, necesita ajuste manual
  • Para cambiar ciertos parámetros hay que pulsar el botón físico del sensor
  • En salones o estancias grandes se queda algo corto
  • La configuración avanzada depende de la app de Meross

Características del Meross MS605

Conectividad Matter over Thread = Bluetooth para la configuración inicial
Sensores Radar mmWave de 24 GHz = sensor PIR = sensor de iluminación
Detección Movimiento hasta 6 m = presencia precisa hasta 4 m
Zonas configurables Hasta 3 zonas de ocupación independientes
Alimentación 1 batería CR123A incluida
Autonomía Hasta 3 años según la marca
Montaje Soporte plegable de 90° = giro de 360° = instalación en pared, techo o esquina
Protección IP67
Temperatura de funcionamiento -20 °C a 60 °C
Humedad de funcionamiento 20 % a 95 % RH sin condensación
Dimensiones 77 x 35 x 48,5 mm
Botones e indicadores 1 botón físico = 1 LED de estado
Requisitos App de Meross para la puesta en marcha = smartphone con iOS 16.1 o superior o Android 8.1 o superior = Thread Border Router y controlador Matter para plataformas de terceros

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