La Cámara Reolink Solar Floodlight Cam es una cámara de vigilancia exterior con conexión Wifi, una batería integrada de 7800mAh y panel solar incorporado en la parte superior, un planteamiento bastante llamativo para quienes quieren vigilar un patio, una terraza o una zona exterior sin tener que llevar alimentación hasta allí. Esta cámara llega con imagen 2K, detección de personas, animales y vehículos, dos focos laterales y compatibilidad con redes WiFi de 2,4 y 5 GHz, todo ello en un formato pensado claramente para funcionar por eventos y no como una cámara cableada tradicional.

En mi caso la he probado dentro de mi ecosistema habitual, usando la app de Reolink para toda la configuración y también Home Assistant a través del Reolink Home Hub, ya que aquí es importante tener en cuenta que no he podido usarla en Home Assistant sin un hub o NVR de la marca. Durante estas semanas me he centrado en ver qué tal va la instalación, cómo responde la detección en situaciones reales, cómo se comportan los focos por la noche, hasta qué punto el panel solar mantiene la batería en ubicaciones con poca luz y qué se puede hacer realmente con ella en Home Assistant.
Unboxing y diseño
Nada más abrir la caja me encontré con la propia cámara, los manuales, el soporte para instalarla, la llave para ajustar ese soporte, los tornillos con tacos y el cable USB-C para cargarla. No incluye cargador, aunque aquí me parece bastante perdonable porque la idea de este producto es precisamente depender lo mínimo posible de un enchufe gracias al panel solar integrado.

La calidad de construcción me ha parecido buena, en la línea de lo que suelo ver en Reolink. Todo el cuerpo es de plástico, pero transmite solidez, y además cuenta con resistencia IP66, así que está bien preparada para exterior, tanto frente al polvo como frente a chorros de agua directos.
Lo que más llama la atención en el diseño son los dos focos laterales. Se pueden ajustar tanto en horizontal como en vertical, e incluso pegarlos más al cuerpo de la cámara según cómo quieras orientar la iluminación. También destaca bastante el sensor PIR en la parte inferior, que sobresale de forma visible y que al final es una de las claves del funcionamiento de esta cámara, ya que es el encargado de detectar el movimiento y activar la grabación. En una cámara a batería tiene todo el sentido del mundo que Reolink haya apostado por este sistema, porque así ahorra energía frente a una cámara que estuviese siempre vigilando de forma continua.
En la parte inferior encontramos el puerto USB-C para cargar la cámara cuando sea necesario, además de la ranura para tarjeta microSD y el botón de reset, todo ello protegido para su uso en exterior.

En la parte superior está el panel solar. Aquí hay un detalle importante: es fijo. No se puede mover ni ajustar, así que dependes bastante de cómo quede colocada la cámara y de la luz que reciba esa zona.
Instalación y primeros pasos
La instalación me ha resultado bastante sencilla. El proceso consiste en añadir el dispositivo en la app, escanear el código QR de la cámara y, después, dejar que la aplicación genere otro código QR que la cámara leerá para conectarse a la red WiFi. En este caso, además, admite tanto redes de 2,4 GHz como de 5 GHz.
Una vez conectada, la puesta en marcha es bastante rápida. No me he encontrado con pasos raros ni con un proceso especialmente pesado. En ese sentido, es una cámara fácil de poner a funcionar, incluso para alguien que no quiera complicarse demasiado.
Una app muy completa para ajustar casi todo
La aplicación de Reolink es bastante completa y desde el principio deja claro que aquí no solo vas a ver la imagen en directo, sino que puedes tocar muchos parámetros. En la pantalla principal tienes acceso rápido a la alarma, a la luz, a la vista de varias cámaras y al cambio entre modo día y noche. Debajo aparecen los controles habituales para pausar el vídeo, silenciar, tomar foto o vídeo, cambiar entre calidad alta y baja y poner la imagen a pantalla completa. Más abajo queda el acceso al modo conversación y a los vídeos guardados, tanto en la tarjeta SD como en la nube.
Dentro de ajustes hay bastante donde tocar. En batería puedes ver el porcentaje de carga y elegir el modo de grabación. Aquí aparecen varias opciones, como el modo de ahorro de energía, el modo de prioridad de detección, donde la grabación dura el tiempo fijo que tú le marques, el modo IA, que sigue grabando mientras haya movimiento, y un modo personalizado para dejarlo más a tu gusto.

También puedes configurar el audio, decidir si se graba o no y ajustar el volumen de la cámara. En el apartado de luz se puede activar o desactivar la luz de estado, configurar el comportamiento de los focos para que se adapten automáticamente o fijar un brillo manual, ajustar la temperatura de color de fría a cálida y hacer que la luz se encienda cuando miras a través de la cámara. A eso se suma la configuración de los infrarrojos.
El sensor PIR también tiene su propio apartado, donde se puede tocar la sensibilidad y el tiempo de respuesta. Aquí hay un detalle clave: si desactivas el PIR, la cámara deja de detectar. Es importante tenerlo en cuenta porque define bastante bien el tipo de producto que es. Además, se puede ajustar la detección de personas, vehículos y animales, elegir horarios de grabación, configurar qué tipo de eventos quieres que se graben, establecer el tiempo de postgrabación entre 8 segundos y 1 minuto o dejarlo en automático, programar notificaciones, recibir avisos con texto e imagen, enviar eventos por correo electrónico o FTP, usar alarma luminosa, alarma sonora e incluso grabar tu propio sonido. También se puede vincular con Alexa, hacer timelapse y activar el cifrado de archivos.
En resumen, la app da bastante juego y me ha parecido uno de esos casos en los que no tienes la sensación de que el fabricante te esté dejando la mitad de opciones fuera.
Qué tal rinde en uso real en patio, calle e interior
Llevo unas tres semanas usando esta cámara y durante ese tiempo la he probado en varias ubicaciones. La primera fue el patio de mi vivienda, donde el resultado general me ha parecido bastante bueno. Detecta sin problema cuando pasa una persona y por la noche el foco se enciende de forma automática, algo que en mi caso me viene bastante bien porque no solo me sirve para grabar, sino también para iluminar el patio cuando estoy allí.
La luz me ha gustado, Ilumina bien y permite distinguir perfectamente el rostro de una persona. Eso sí, si te pegas demasiado a la cámara la cara puede quedar algo quemada, pero hablamos ya de una distancia muy corta, no de una situación normal de uso.
En cuanto a la calidad de imagen, me ha parecido buena en líneas generales, aunque con poca luz el ruido aparece bastante rápido y la imagen pierde algo de limpieza. Imagino que aquí el sensor de 1/3″ va algo justo, sobre todo en escenas más complicadas.

En esa misma ubicación me llamó la atención que, incluso cuando abro la ventana que hay enfrente, la cámara me detecta. Eso ya me dio la sensación de que la detección iba bastante bien. También hice una prueba escondiéndome detrás del invernadero y asomándome poco a poco. La cámara grabó correctamente lo que ocurría, aunque en ese caso no me marcó como humano, sino como movimiento. Me parece un detalle interesante porque deja ver que la detección funciona bien, pero no es infalible en escenas algo más raras.
La visión nocturna también me ha parecido buena, aunque sí he notado que en los laterales la imagen tiende a verse algo más oscura. Teniendo en cuenta que el ángulo de visión es de 150º, me parece algo bastante lógico. De hecho, más adelante, grabando a los gorriones que vienen a la ventana a comer, también se aprecia que la calidad flojea un poco más en los extremos.

Uno de los puntos que más curiosidad me daba era la carga solar. Aquí me ha sorprendido para bien. En el patio interior donde la tuve colocada no le daba el sol directo, y aun así la batería se ha mantenido perfectamente en torno al 54 %. A veces bajaba algo por la noche y luego se recuperaba durante el día, llegando incluso al 58 %. Sinceramente, me parece un resultado muy bueno para una ubicación tan poco agradecida. Seguramente en invierno cargue menos, pero viendo la capacidad de la batería y cómo ha respondido aquí, creo que puede aguantar bastante bien.
Después decidí cambiarla de sitio y ponerla en una ventana, en una primera planta de una calle comercial. Allí el sol directo sigue siendo limitado, pero entra bastante más luz natural que en el patio, y en esa ubicación sí que he visto que la batería cargaba mejor. Calculando a ojo, le dará la luz solar casi una hora, pero entre eso y el ambiente más luminoso, la diferencia se nota.
También aproveché esa ubicación para grabar a los gorriones que vienen a mi ventana a comer. La experiencia fue curiosa, porque la cámara funcionó bien grabándolos, pero no los detectaba continuamente como animales. Tampoco me parece algo raro, porque este tipo de cámaras suelen llevarse mejor con animales más grandes.
Como prueba un poco más extrema, la dejé también en el salón para ver cómo respondía en interior. Evidentemente no es una cámara pensada para eso, pero me sirvió para confirmar algo importante: si estás dentro del ángulo de visión y te sientas en el sofá, la cámara dejará de grabarte cuando dejes de moverte. Mientras estábamos sentados no grababa; solo volvía a activarse cuando alguien se levantaba o hacía un movimiento claro. Esto no lo veo como un fallo, sino como una consecuencia lógica de ser una cámara a batería que depende del PIR. Precisamente por eso me parece importante dejar claro en el análisis que no es una cámara para presencia continua ni para vigilancia permanente al estilo de una PoE o una WiFi enchufada.
Detección real, distancia, animales y coches
Después de las pruebas en el patio y en la ventana, aproveché que no necesitaba alimentación para llevármela al exterior y probarla mejor en situaciones más abiertas. Aquí pude comprobar hasta dónde me detectaba, y diría que se mueve aproximadamente entre los 10 y los 12 metros sin problema. En mi caso llegaba hasta la acera y, una vez activada, seguía grabando mientras me alejaba.
También quería salir de dudas con la detección de animales. Con los pájaros ya había visto que era algo más limitada, pero casualmente en una de las pruebas pasó un rebaño de ovejas y decidí dejar la cámara para ver como se comportaba. En este caso, la detección de animales funcionó perfectamente: los marcó como tales y grabó correctamente la escena. Me pareció una prueba especialmente útil porque ya no hablamos de teoría, sino de un caso real en plena calle. Además, en ese mismo vídeo también se aprecia que el contraluz no es su punto fuerte. Aquí eché en falta algo de WDR, aunque también es verdad que, en una instalación más normal, con la cámara orientada hacia abajo, probablemente este problema se notaría menos.
Con los vehículos también he quedado bastante satisfecho. Me detectaba los coches sin problema, aunque aquí aparece una limitación que conviene explicar bien: la cámara graba a un máximo de 15 fps. En la práctica, esto me ha parecido suficiente para personas, escenas tranquilas y uso normal en un patio, una terraza o un jardín, pero cuando el coche pasa algo rápido se nota que la fluidez no es la misma que en una cámara más orientada a ese tipo de vigilancia. Las matrículas pueden verse sin problema hasta unos 10 metros si las condiciones acompañan, pero si el vehículo va rápido ya es más complicado.
También aproveché para probar la función timelapse. La propia aplicación da varias opciones para configurarlo y en mi caso elegí el modo atardecer. Me ha parecido una función fácil de usar y que suma bastante para quien quiera sacarle algo más de partido a la cámara.
Por cierto, hay un detalle importante con esta función: mientras el timelapse está en marcha, la cámara sigue funcionando con normalidad y mantiene activa la detección de movimiento, así que puedes usarla con bastante tranquilidad sin perder esa parte de vigilancia.
Audio, alarma y almacenamiento
El audio bidireccional me ha dejado buenas sensaciones. Hablando a través de la cámara se escucha bien y con bastante volumen. Sí hay un ligero retraso, pero en mi caso no ha sido molesto y se puede mantener una conversación sin problema con una persona que esté al otro lado.
La alarma también la probé con el sonómetro en exterior y me dio una potencia de 90 dB. No está nada mal para un producto de este tipo y, junto con la posibilidad de usar también el aviso luminoso o incluso grabar tu propio sonido, me parece que cumple bien como elemento disuasorio.

Otro punto que valoro bastante es que Reolink no te obliga a pasar por la nube. Puedes ver los vídeos y descargarlos al móvil sin problema, algo que para mí es importante porque hay otras cámaras que sí te dejan ver el vídeo, pero luego no te permiten bajarlo con libertad, lo que al final limita bastante la experiencia si no quieres depender de suscripciones.
Lo que sí he echado en falta
Hay una cosa que sí he notado en falta y es la opción de WDR para mejorar los contraluces. No me ha parecido el punto fuerte de esta cámara. En escenas complicadas, con mucha diferencia entre zonas iluminadas y zonas en sombra, se le nota más la limitación que en otros apartados.
También conviene tener claro, y para mí esto es básico antes de comprarla, que aquí no vas a tener grabación continua. Es una cámara que graba por eventos, así que si buscas una solución que esté vigilando y grabando todo el tiempo, lo más lógico es irse a una cámara cableada. Tampoco ofrece la misma calidad de imagen que un modelo con alimentación permanente, algo que por otra parte entra dentro de lo esperable en una cámara a batería de este tipo.
Integración con Home Assistant
No podía dejar de probar si funcionaba con Home Assistant, y sí, pero con una condición importante: solo se puede usar usando un hub o un NVR de la marca. Yo la he probado con el Reolink Home Hub y la integración me ha parecido bastante buena.
Desde Home Assistant puedo activar y desactivar la alarma, encender o apagar el foco, ver la detección de personas, animales y vehículos, lanzar grabaciones manuales, activar los infrarrojos y ajustar la sensibilidad. En conjunto, me ha parecido una integración bastante completa para quien ya esté dentro del ecosistema de Reolink.

Además, también puedes recibir notificaciones en Home Assistant cuando la cámara detecta movimiento, algo útil para tener esos avisos directamente dentro del panel y reaccionar más rápido.
Eso sí, también hay que tener en cuenta el impacto sobre la batería. Según cómo la uses, si entras a verla con frecuencia o la activas muchas veces desde Home Assistant, el porcentaje puede bajar más rápido, ya que cada vez que accedes a la cámara la estás despertando, con el consumo extra que eso conlleva.
Conclusión tras varias semanas de uso
Después de estas semanas, mi sensación con la Reolink Solar Floodlight Cam es bastante clara: hay que entender muy bien para qué está hecha. No es una cámara pensada para sustituir a una solución cableada más completa, ni para grabación continua, ni para escenas rápidas donde quieras la máxima fluidez. Tampoco es donde mejor se defiende en contraluces.
Ahora bien, para una zona donde no puedes llevar un cable, me parece una propuesta muy convincente. En un patio interior, una terraza, un jardín o una ventana donde quieras vigilancia por eventos, buena iluminación nocturna y una batería que se mantenga con ayuda del panel solar, me ha dado mejores sensaciones de las que esperaba. La detección de personas funciona bien, la de animales y vehículos también cumple en escenarios reales, el audio me ha parecido útil, la alarma suena fuerte y la app permite ajustar prácticamente todo.
Yo la veo como una cámara muy práctica para quien quiera algo fácil de instalar, sin cables y con bastante margen de configuración, siempre que asuma sus límites frente a una cámara enchufada o PoE. Si buscas una solución más completa, con grabación más continua y menos concesiones en calidad de imagen, entonces tiene más sentido mirar una opción cableada como la Reolink TrackMix en versión PoE o WiFi, de la que ya tengo publicado el análisis. Pero dentro de su terreno, que es el de una cámara exterior solar y a batería para grabar por eventos, creo que cumple bastante bien. En mi caso, se queda en el patio, que me parece precisamente uno de los lugares donde más sentido tiene al no necesitar cables.
✅ Pros
- ✅No necesita cableado de alimentación
- ✅Panel solar integrado que ayuda a mantener bien la batería
- ✅Buena detección de personas en uso real
- ✅Detección de animales y vehículos útil en escenarios reales
- ✅Iluminación nocturna potente con dos focos ajustables
- ✅Audio bidireccional con buen volumen
- ✅Alarma potente, con aviso sonoro y luminoso
- ✅Admite microSD y no obliga a depender de la nube
- ✅Compatible con WiFi de 2,4 y 5 GHz
- ✅Integración bastante completa con Home Assistant si usas Home Hub o NVR de Reolink
- ✅Resistencia IP66 para exterior
❌ Contras
- ❌No permite grabación continua
- ❌El panel solar es fijo y no se puede orientar
- ❌La imagen en los laterales pierde algo de calidad, sobre todo de noche
- ❌El contraluz no es su punto fuerte y se echa en falta WDR
- ❌Graba a un máximo de 15 fps, algo justo para movimientos rápidos
Precio y dónde comprar
La Reolink Solar Floodlight Cam ya se puede comprar en Amazon por 99 euros, un precio que me parece bastante razonable para una cámara exterior sin cables que integra batería, panel solar, focos laterales y detección de personas, animales y vehículos. Además, en mi caso también he podido aprovecharla con Home Assistant a través del Reolink Home Hub, algo que suma valor si ya estás dentro del ecosistema de la marca.
Reolink Solar Floodlight Cam
Cámara de vigilancia exterior a batería con panel solar integrado, resolución 2K, detección de personas, animales y vehículos, dos focos laterales y compatibilidad con WiFi de 2,4 y 5 GHz. .
Ficha técnica y características
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